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(soledades de anpita)
presencia
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Cómo quitar el polvo encubridor de recuerdos, si mis manos acarician la felicidad, a través de él.Mis paredes son blancas, una tenue luz encandila la nada de mi cuarto, sólo un rincón hay en él. Un reloj, apela al tiempo, para evocar aquellos días, sensibles.
El techo, quisiera allá a lo lejos, no divisar una alfombra ya sucia de realidades, mojada en lágrimas. Sobre una esquina dibujada por mis dudas, una sortija, con tu nombre.
Unos ojos quietos, calmos, confiados, no quitan su mirada de ese único rincón donde mi corazón mareado, busca una respuesta.
Celebro un día mas mi rito de soledad dentro de mi cuarto, celebro un día mas, mi rito de perdón convidando a mis húmedos ojos, con la imagen de tu recuerdo.
Limpio la nada, unos labios de cristal se confunden con su tibieza, buscando en círculos la emboscada, que paralizó su aliento.
Sumerjo mi mirada en ese reloj logrador de sueños, pero sus agujas no contestan, se detuvieron en aquella hora en que dejamos de ser dos.
Mis pupilas nadan a través de tu respiración, pero se ahogan en tus mejillas, que ya no rastrean mis caricias. Busco un lugar bajo mis pies, pero mi alfombra me castiga con la madurez de sus lágrimas, impregnadas. Cuelgo mi alma al techo para evaluar mi insensatez de amar, pero este, se aleja aún más, y mi alma se pierde con él. Congrego toda pregunta sobre esa sortija con tu nombre y esta se refugia nuevamente sobre esa esquina, dibujada por mis dudas.
Esos ojos quietos, confiados, se suspenden brillantes en ese único rincón auxiliando toda respuesta... y tu imagen, aparece...
Tus poros se dilatan en el aire y dejan penetrar cada suspiro de mi piel. Tus labios, liberan su calor, y explotan tus besos en los míos. Tu cuerpo indulta mi aspereza y se deja atrapar, por esta realidad. Tus pechos erizados se encierran en mis manos, mendigas de pasión. Tus ojos se enlazan en los míos y se ocultan en la oscuridad, del amor...
Sumerjo mi mirada en aquel reloj logrador de sueños, y sus agujas ya no contestan, se detuvieron en aquella hora en que dejamos de ser, dos...
Celebré un día mas, mi rito de soledad, de perdón...
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anpita


En penumbras sobre mi cama, desnuda, con los pies colgando, te invoco. Te invoco como se invoca a las brujas y a los fantasmas, a los espíritus y a los muertos. Como muerta estoy abierta, en la plancha tras la
