geheugen, dulce niña suavizando tiempos, acaricia impía, como yo, palpables sudores profamando noches de amantes expuestos al amor constante. Ella me obsequió estas letras para que juegue con sus acentos
.
.
Ayer rocé tu mano,
y las entrañas:
Me temblaron de miedo,
.
Suave y blanca paloma que posa en tu regazo.
Mis tactos extendidos más allá de mis manos.
.
Tus ojos se clavaron en los míos
Mitad inquisitivos.
Mitad esperanzados.
Y mis huesos cedieron al fuego de tus ojos,
Magma encendido,
Océano sagrado.
Qué irías a hacer, por Dios? Qué irías a decirme?
Yo un Corazón en mil interrogantes destrozado.
.
Acercaste tu aliento de canela
a mi boca asustada
Y rozaste serena las rosas de mis labios.
.
Me parece un milagro que aún la tierra gire,
Me parece imposible que el sol haya asomado,
Me parece mentira que el mundo sea el mismo
Cuando hace apenas horas, yo he rozado tu mano.